Valora la vida

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No nos damos cuenta de lo afortunados que somos hasta que dejamos de poder hacer aquello que tanto valorábamos, y que ahora se ha convertido en mera rutina.

No nos damos cuenta de lo sanos que estamos hasta que perdemos la salud a ratos y nos preocupamos, nos sentimos vulnerables, desamparados, asustados.

No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos; no valoramos al que nos quiere porque buscamos que otro lo haga diferente.

Nunca estamos contentos con nuestros logros porque siempre habrá algo que podamos mejorar; nunca nos permitimos un fallo porque hay que ser perfectos, cumplir objetivos, fechas, entrenamientos, planes de vida, cánones de belleza: ser el mejor cada maldito día, cada maldito momento.

¿Y si de vez en cuando … tan solo nos limitáramos a VIVIR?

¿Y si mandáramos a la mierda tanta exigencia desmedida?

Un ejemplo práctico:
¿Y si tan solo nos centráramos en oler esta flor? Una flor con colores bonitos, colmada de rocío, situada en un lugar cualquiera, presente sólo para quien la vea.

¿Y si entonces empezáramos a valorar la vida?
Lo que nos rodea, lo que comemos, lo que vemos, lo que olemos, lo que tocamos,
lo que sentimos, lo que oímos.

¿Y si empezáramos a darnos cuenta que la vida es un regalo?

El más caro, el más buscado, el más ansiado, el más preciado
… el menos valorado mientras se tiene asegurado.

¿Y si empezáis a valorar YA lo que os rodea?
Al menos… por los que no pueden y lo desean.

¡Gracias por leer!

¡COMPARTIR ES VIVIR!

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2 comments

  1. Y no pude evitar que alguna lágrima me cayese al leerte. Me siento tan identificada contigo, la exigencia, el saber continuamente cuál es el siguiente paso…

    A veces complicamos las situaciones más sencillas por querer tener el control de todo y nos olvidamos de algo tan básico como sentir.

    Gracias por compartir siempre!

    1. 🙂 Pues expresar emociones es lo que nos hace estar vivos, Bea!!!! y haber podido conectar así contigo hace que yo también me emocione mucho mucho. Lo que he aprendido en terapia es que esas ganas de querer controlar todo en realidad es miedo, mucho miedo.
      Miedo a dejarme llevar, a que las cosas salgan como tengan que salir, a no ser perfecta para los demás, miedo a meter la pata … y NO, ya basta. Esa necesidad de control es la peor cárcel en la que puedes estar, te lo aseguro. Te encarcelas a ti mismo. No te permites ser libre. El aprendizaje es lento porque son miedos muy arraigados, pero SE PUEDE!!!! 🙂 Gracias a ti por comentar, SIEMPRE!!!

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