Mi retiro de yoga y meditación

Nunca había hecho un retiro de ningún tipo, y sin embargo hacer este fue la decisión más rápida de toda mi vida. Algo me empujaba con fuerza a experimentarlo. Hace unas semanas mi vida dio el giro que desde hace un año necesitaba, pero que yo no era capaz de ejecutar. Me quedé sin trabajo.

Tras más de 5 años ejerciendo de mi profesión, Ingeniera de telecomunicaciones, este último año lo he pasado en bucle laboralmente. Me daban bajones, después subidones, me armaba de valor pero no era capaz de hacer lo que mi cuerpo y mi mente gritaban cada vez más fuerte: ¡DEJALO!. Toda la frustración y el malestar laboral que sentía y contra el que ya no me quedaban prácticamente fuerzas para luchar últimamente, se manifestaban en forma de cistitis crónicas, lumbagos, fiebre y dolor de cabeza crónico, y aparentemente mi salud estaba bien cuando me hacía análisis o iba al médico (si excluimos la salud mental).

Hace dos semanas finalizó mi contrato laboral, ese que yo quería zanjar, pero no era capaz de dar el paso. Era un trabajo que no me llenaba y no por el equipo que había formado a mi alrededor y la calidad de los resultados, que para mí eran estupendos, si no por toda otra serie de circunstancias que iban en contra mía o de mis principios, naturaleza e ideologías.

 

Os pongo en contexto: mi experiencia hasta ahora con el Yoga/Meditación

Yo ya practicaba yoga de forma autodidacta y regularmente, después de asistir a un par de clases de Vinyasa hace unos años. Practicaba poquito tiempo, eso sí, no más de 1h. A veces a mi bola, a veces con las clases de la plataforma Gaia o videos de youtube. No me decidía a ir a clases presenciales porque económicamente yendo ya al psicólogo mensualmente, no me lo podía permitir. Después del retiro me he dado cuenta que mi experiencia con el yoga hasta ahora se limitaba casi por completo al plano físico. Es cierto que mentalmente sentía bienestar y paz, pero nunca había profundizado tanto en la filosofía del Yoga como hasta ahora.

El yoga (del sánscrito yoga ‘unión’) se refiere a una tradicional disciplina física y mental que se originó en la India. La teoría está muy bien, pero hasta ahora yo no había tenido la oportunidad de que alguien me transmitiera realmente el significado de esa unión a nivel personal.

Respecto a la meditación, había intentando en reiteradas ocasiones crear el hábito, pero no lo conseguía. Sabía que era beneficiosa pero no conseguía pillarle el punto. Gracias a este retiro he comprendido mejor qué significa meditar y como hacerlo, aclarando mitos y lo más importante, haciendo mi propia meditación, a mi medida, lo que espero me permita poder seguir haciéndolo independientemente de mis circunstancias.

 

Todo sobre el retiro

El retiro lo encontré bastante rápido en la página BookYogaRetreats y os dejo AQUI el enlace al mío en concreto. Como os decía, fue la decisión más rápida y más alejada de mi actual zona de confort que tomé nunca. Reservé y pagué un Domingo y el Lunes cogí el coche y conduje más de 400 km sola, algo que jamás había hecho. Además, para mi “desgracia” los primeros cinco días, estuve sola únicamente con el dueño/profe de la casa de retiros, Santi. Y digo desgracia porque yo estaba en un estado de shock tras la situación de desempleo, me sentía muy mal conmigo misma y lo que menos me apetecía era estar sola, con alguien que no conocía. Sin embargo, era lo que NECESITABA, y por eso creo que surgió esa fuerza inconsciente que me empujó a hacerlo todo tan rápido y a la que me rendí.

Esa fuerza me llevó exactamente al sitio donde debía estar, y a la situación que debía sostener.

Todo lo que os pueda contar de la casa, del entorno, de las clases, de la experiencia, se quedará corto. Santi, el profe y dueño de la casa, es una persona muy especial que se vuelca de tal forma y con tanto amor, que yo personalmente pasé de querer marcharme los primeros días, a no querer irme nunca de allí.

Os dejo este video de 5 MINUTOS con imágenes de los dos primeros días (estuve 7), para que veáis el entorno y la casa. Estos dos días fueron los más duros para mí porque me mantuve en una lucha interna, incómoda, quería marcharme. Sin embargo y por primera vez en mi vida, aprendí a sostener la situación y a no luchar más, a observarla como una espectadora. Cual fue mi sorpresa cuando además de atravesarla, salí reforzada. Por supuesto Santi también tuvo mucho que ver en esto.

Muchas piezas empezaron a encajar de repente y sentí tal realización interna que este retiro, sin duda gracias al apoyo y coaching continuo de SANTI,  ha sido una de las experiencias más reveladoras de mi vida.

A pesar de estos dos primeros días duros, quise grabar estos fragmentos bonitos y positivos, que aunque no representan la dureza interna (quizás quien me conozca bien lo pueda notar en mis gestos), también me ayudaron a atravesar de forma positiva la situación. Ahora podré recordar mi superación para siempre :).

Cómo habréis podido ver, la casa del retiro es PRECIOSA, el entorno es naturaleza en estado puro y el mar a 4 minutos escasos andando, con una playa salvaje rodeada de dunas, no puede ser más alucinante. Además Santi es vegetariano y por lo tanto, todas las comidas lo son. Yo jamás había probado platos tan ricos pero tan sencillos vegetarianos. He aprendido MUCHISIMO de él, de su forma de aliñar y combinar alimentos. Le apasiona la cocina y se nota en cada elaboración. Apenas hice fotos de los platos, sólo estas del último día.

Respecto al Yoga y la meditación, lo hace de forma personalizada respecto a tu situación. Todas las actividades son optativas. Yo por ejemplo no medité 1h, si no que empecé por 20′ y son los que mantengo a día de hoy, por lo que meditaba de 7:00 a 7:20 y ya enganchaba con la práctica de Yoga de la mañana de 2h, que era Hatha y bastante activa. La práctica de por la tarde era más suave y pausada, con respiraciones conscientes, una meditación guiada o mantra para finalizar.

Os dejo toda la info en su web y el planning que él plantea a continuación. También os dejo su Facebook. 

6:25 Meditación Vipassana (en silencio).

7:30 a 9:00 Hatha Yoga y pranayama.

9:00 Meditación mindfulness guiada.

10:00 Desayuno

11:00 Tiempo libre

14:00 Comida

15:00 Tiempo libre

18:00 Limpieza con lotta

18:30 Yin Yoga y pranayama

21:00 Cena

22:00 Descanso

Mi aprendizaje

Como os decía, creo que jamás en mi vida había experimentado algo tan revelador y enriquecedor como esta experiencia. Creo que todo pasó como tenía que pasar, que estuve sola los primeros 5 días porque tenía que ser así, porque de otra forma no me hubiera enfrentado a muchos miedos ni rendido ante mi lucha de fustigarme y castigarme. Creo que me hubiera escudado en la gente y no me hubiera abierto tanto.

Para mi lo mejor del retiro principalmente ha sido conocer a Santi y llevarme sus mensajes y su experiencia con el yoga, que me transmitía cada día, en cada rato que estábamos juntos. El tipo de yoga que transmite Santi es un YOGA como filosofía de vida. No se centra tanto en las asanas, si no en como te sientes y eres consciente de ti en cada momento, sin juzgarte, simplemente ser consciente. Lo que el denomina MindfulYoga, una mezcla entre Yoga y Mindfulness o vivir en el “aquí y ahora”.

Yoga significa unión, y no es más que la unión de nuestras dos partes, Yin y Yang opuestas, partes que todos tenemos. Como él me decía, todos somos un poquito bipolares. Yoga es intentar el equilibrio consciente entre tus dos partes día a día, un equilibrio que va cambiando, porque cada día es diferente, cada proceso es diferente. Dos partes que cambian y se transforman constantemente, y con ellas nosotros. Por eso cada ritmo es diferente, porque cada unión lo es.

Además esta unión se retro-alimenta con nuestras vivencias y experiencias. Lo importante es volver a casa, a tu cuerpo, a tu templo, a ti. Pase lo que pase por la mente, pase lo que pase fuera, volver a ti en este momento exacto, AQUI Y AHORA. Lo único que existe y permanece. Este mensaje era extensible a la meditación. No existe una meditación “mala” o “buena”. No es una competición. El hecho de meditar y de querer conectar contigo, ya es algo muy bueno. La mente se cree mas lista que nosotros y nos sabotea, nos incita a evadirnos del aquí y ahora, pero no pasa nada, aunque ocurra, siempre podemos volver a nosotros. No hay que fustigarse por ello. Tantas veces como nos evadamos del aquí y ahora, tantas veces podremos volver.

Otra cosa que aprendí estos días es que es nuestro corazón el realmente más inteligente. De hecho, está científicamente demostrado que existe una conexión directa entre mente y corazón, conexión que unas personas tienen más desarrolladas que otras. Os dejo una infografía de la página MindfulScience junto con un post muy interesante respecto a esto.

 

Fuente https://www.mindfulscience.es/la-fascinante-ciencia-de-la-inteligencia-del-corazon/

Y fue precisamente esta conexión, junto con la gran importancia de la respiración, la que estuvimos trabajando en el retiro. Sintiendo como respiro y por tanto, como vivo. Vivimos como respiramos. Prestando atención a mis sensaciones, siendo fiel a lo que sentía, no queriendo forzar nada que no sintiera.

Aprendiendo a decirme SI a mi. Aprendiendo a decir NO a otras cosas.

En la práctica de yoga, sintiendo cada asana y cada variación, cada desequilibrio, cada limitación, como algo natural. Por supuesto que si practicas mucho, irás mejorando e incorporando asanas nuevas o ganando flexibilidad, pero Santi y su tipo de yoga no se centran tanto en esto, sino en la conexión mente-corazón, en definitiva, la conexión contigo.

Tampoco dejamos de lado la parte mental, que está tan presente en nuestras vidas. Esos saltos constantes al pasado y al futuro, esos disfraces que nos ponemos según nuestras carencias: de VICTIMA, DE VERDUGO O SALVADOR, carencias que solemos volcar en otros en vez de atender nosotros mismos y desde nuestro corazón. Creo que estos días he puesto la semilla para empezar a ser más observadora de mi mente. Detectar cuando me disfrazo y si lo hago, saber ser consciente.

También creo que estos días he mejorado mi conexión mente-corazón, he aprendido a respirar mucho mejor, a observar las pausas de mi respiración. También a escucharme mejor y creo que por consiguiente, a escuchar mejor a los demás.

Estos días he comprendido que a veces es necesario visitar los extremos para poder situarnos en nuestro centro, y seguir avanzando por nuestro camino.

 

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