Aprendiendo a NO producir

Somos una sociedad MUY productiva y sobreestimulada. Tenemos tantísima información que sería un delito no “aprovecharla” para HACER o PRODUCIR algo con ella.

Muchas veces pensamos que somos lo que hacemos o producimos, y que si no hacemos “nada”, seremos menos válidos.

Somos una sociedad que se mide por objetivos, metas, propósitos y sueños cumplidos. Una sociedad en la que la dualidad de las personas no confluye, en la que acallamos nuestra parte “disfrutona” por seguir tachando tareas.

Y es cierto que yo he sentido esa sensación reconfortante de tener cosas que hacer, llevarlas a cabo, y finalmente hacerlas. Esa sensación de “trabajo bien hecho”, de “qué maquina soy que he hecho tantisimas cosas en tan poco tiempo”.

Como ya sabéis a mí este estado se me fue de las manos hace ya tres años, y no me da corte reconocerlo. ERA LO QUE PRODUCIA, y si no llevaba a cabo cosas, no me sentía “plena”.

No sé si fue la vorágine de Madrid, cuyo ritmo a veces me atrapaba, o que algo dentro de mi no estaba bien e intentaba taparlo estando muy ocupada.

Después del punto de inflexión en mi vida que me paró en seco, supe que más bien fue lo segundo.

Desde ese momento he estado aprendiendo a convivir con el NO HACER o NO PRODUCIR como algo positivo para mi, dada mi tendencia a SER LO QUE PRODUZCO y no SER LO QUE SIENTO. En todo este tiempo he ido poniéndolo en práctica, conviviendo con mi dualidad de comportamiento BENEVOLENTE – EXIGENTE.

Ya soy capaz de escuchar estas dos partes e incluso sentirme más segura en la parte BENEVOLENTE, esa que me dice que:

  • Me permita DESCANSAR y NO MADRUGAR si no tengo que hacerlo.
  • Me permita no mirar el reloj y hacer cosas SIN HORARIO, SIN PLAZOS y SIN PRISAS.
  • Me permita abrazar la exigencia como algo positivo para que “no  me duerma en los laureles”, pero que no sea algo que me presione.
  • …etc

Este tipo de cosas son impensables si eres una persona cuya parte EXIGENTE predomina, como era mi caso, y no quiere o no deja escuchar también a su parte BENEVOLENTE, esa que quiere cuidados y mimos hacia ti, esa que quiere protegerte y reconfortarte.

Antes de mi punto de inflexión, yo sabía que mi parte BENEVOLENTE existía pero mi parte EXIGENTE la derrumbaba constantemente. La llenaba de presiones y exigencias para no dejarla “no producir”. No la dejaba expresarse, no la creía, no le permitía actuar.

Ahora que estoy sin trabajo y con mucho más tiempo para analizar estas dos partes, estoy orgullosa del proceso que estoy siguiendo. Me ha costado este cambio tan radical, lo he de reconocer, pero estoy contenta porque siento que escucho a ambas partes y la parte BENEVOLENTE suele salir ganando :). Creo que la Terapia Gestalt a la que acudo desde mi crisis de ansiedad ha tenido mucho que ver en esto, pero también por supuesto mi trabajo personal.

Os animo a todos a que seáis conscientes de vuestra dualidad. Yo hoy he expuesto estas dos, en referencia a “SER PRODUCTIVO”, pero el ser humano en SI es una dualidad en todos los aspectos. Como aprendí en el retiro de yoga que hice hace unas semanas, el EQUILIBRIO o “Balanced lifestyle” que yo intento promover consiste en eso, en encontrar nuestro centro entre esas dos dualidades, que siempre están en continuo movimiento, progreso y evolución.

 

Espero que os guste este mini post reflexivo de hoy 🙂

Feliz día!!

¡Gracias por leer!

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2 comments

  1. Hola Sofia!
    siempre te leo y te sigo en IG pero nunca te he escrito. Yo estoy pasando por ese momento.. y me está pasando factura en salud, no dormir, comer compulsivamente, nervios siempre, no descansar.. Siempre he sido una persona de exigirme demasiado.. de querer ser mucho profesionalmente, como si eso me diese la felicidad plena.. y sabes que? que no lo he logrado, al revés, tengo un trabajo que no me gusta y en el que no me siento realizada, entonces intento “suplir” esa insatisfacción con hacer millones de cosas en mi tiempo libre, actividades, deportes, hasta el punto que mi pareja que necesita mas tranquilidad que yo le ha afectado porque literalmente mi cabeza no descansa.. es tanta información la que busco, la que tengo que quiero hacer muchas cosas a la vez para ser productiva, pero realmente a veces me paro y me digo.. soy feliz? es difícil encontrar un equilibrio, desde luego para mi es muy difícil porque la sociedad te impone ser productiva, hacer millones de cosas, con 30 años tener dos carreras, tres masters y 4 idiomas.. pero no da la felicidad..
    creo que me he enrollado un poco… un abrazo!!

    1. Hola Maribel!!

      En primer lugar mil gracias por escribirme si nunca lo habías hecho, me hace un montón de ilusión 😀

      Entiendo lo que me cuentas, yo también tiendo a ser muy exigente y machacona conmigo misma. También he pasado por lo que cuentas de hacer otras miles de cosas para suplir esta insatisfacción.

      Yo te diría que la búsqueda de ese equilibrio es constante, porque yo también estoy en ella. Se te ve una persona inconformista y curiosa, por lo que si te estás dando cuenta que no te hace feliz acumular formación y producir cosas, creo que tú sola irás encaminándote hacia ese camino de crecimiento y satisfacción personal. Yo te recomendaría probar alguna terapia, o yoga o meditación. Actividades más introspectivas, vaya. A mí es lo que mas me ha funcionado.
      Un abrazo enorme y me encantará saber de tus progresos!!!!!

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