Minimalismo: mi experiencia (parte I)

¡¡Hola bonic@s!!!

Después de daros la brasa en los Stories de mi instagram, desde hace ya varias semanas … por fin os traigo mi experiencia y progreso con “el minimalismo” o “una forma de vivir con menos, que me hace más feliz”, que much@s me habéis contado que os interesa.

Voy a dividir mi experiencia en varios post. En este os contaré cómo empezó todo y cómo empecé a cambiar. En los siguientes os hablaré más de mi concepto de minimalismo, mi progreso...etc. Espero que os guste :).

Cómo empezó todo

Sin duda el primer gran empujón hacia este estilo de vida que he adoptado, al principio sin ser muy consciente, comenzó cuando mi chico y yo empezamos a ahorrar para viajar a Costa Rica. Empezamos a ahorrar tarde, en Enero, y viajábamos en Marzo, pero estos pocos meses me sirvieron para darme cuenta de muchas cosas.

Yo nunca me he considerado una persona caprichosa del tipo: “tener la necesidad de poseer todo lo que ves”. Creo que se debe a que desde pequeña si tenía algún arrebato de este estilo, normal en los niños, mi madre lo razonaba y lo cortaba en seguida.

Tengo bastante interiorizado el valor de las cosas, aunque siempre las he acumulado y les he tenido mucho apego. Sin embargo últimamente notaba que mi relación con ellas no era sana y ya no les daba el valor adecuado. Las guardaba y acumulaba, olvidadas, teniendo esa sensación de que siempre necesitaba más. Vivir en una ciudad como Madrid, tan consumista, no ayuda. Y aún no viviendo aquí, si te mueves por las Redes Sociales, habrás notado que cada vez incitan más a consumir cosas, la mayoría que no necesitas.

Por eso cuando mi chico y yo nos planteamos viajar por primera vez fuera de Europa, a Costa Rica, decidimos ahorrar y no comprar más que lo necesario para poder invertirlo en esta maravillosa experiencia.

A raíz de esta situación, salíamos menos y pasábamos más tiempo en casa. En esos momentos fui realmente consciente de la cantidad de cosas olvidadas que tenía y sobre todo, del desprecio con las que trataba muchas de ellas. ¡Si cuándo las compré me encantaban!. Por ejemplo, tenía muchas cosas de decoración “tiradas” en cajones, o ropa que ni sabía que tenía en cajas. También libros, revistas, bisutería…etc.

Cómo empecé a cambiar

El proceso de valorar lo que tenía y deshacerme de lo que no me aportaba valor, se unió al proceso de valorarme, en el que estoy inmersa desde 2015, tras sufrir un trastorno de ansiedad. Para mí, surgió de una forma bastante natural. Comencé a ordenar cajones, cajas y lugares olvidados de mi casa, rescatando cosas que tengo y me encantan, pero no valoraba, así como deshaciéndome de otras a las que tenía apego pero no uso, o simplemente acumulaba. Desde Enero hasta ahora ha sido algo progresivo y cada vez me cuesta menos hacerlo.

Para ayudarme en el proceso y afianzar los pasos que voy dando, me suelo repetir frases como:

  • “Mira qué bonita está la habitación con esa colcha o estas lucecitas que compraste y tanto te gustan. No te hace falta tener más cosas, porque estas te encantan.”
  • “Mira qué armario más completo tienes, con la ropa que necesitas, que te gusta y te hace sentir bien. No te hace falta renovar armario cada temporada.”
  • “Qué agusto estoy en casa, con lo que necesito y valoro, ya que lo que me rodea me hace sentirme en ella.

Hablarse a uno mismo no es de locos, al contrario, es el diálogo más productivo que puedes tener.

Sin duda cuando volvimos de este viaje, la situación era idónea para continuar reforzando esta “nueva forma” de vivir, porque vivir Costa Rica durante dos semanas hizo un “click” en mi cabeza. Jamás había experimentado algo así. En Costa Rica preservan la naturaleza por encima de todo y viven únicamente con lo que necesitan, nada más. No es que vivan mal, ya que tienen casas con agua corriente, comida, coches, tiendas y todo lo necesario para vivir. Pero no hay un Zara cada 500 mt ni grandes centros comerciales en cada población. Las carreteras son de doble sentido, a 80 la mayoría, y no hay grandes edificaciones. Estas rodeado de naturaleza mires donde mires, y la propia gente autóctona se emociona y se para en medio de la carretera si ven un animal en un árbol, tan solo para contemplarlo más de cerca.

“En Costa Rica VALORAN lo que tienen y NO lo reemplazan, y es justamente así como quiero vivir mi vida.”

(Continuará…)

¡Gracias por leer!

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2 comments

  1. Hola Sofía!No sé si te he comentado ya alguna vez, te conozco por tu hermana, soy amiga suya del Erasmus 🙂 Me ha encantado tu post de hoy, igual que todo lo que escribes! tienes un don! y simplemente era porque yo también he estado el último mes aplicando el minimalismo en casa, en mi caso fue a raíz del libro “la magia del orden” de Marie Kondo. Si no lo conoces te lo recomiendo! aunque muchas de las cosas que dice ya las aplicas 😀 y bueno, ha sido un antes y un después! ahora mi casa desprende alegría, ligereza y paz, es una pasada 🙂 imagino que tu sensación será parecida! Saluditos desde Valencia!

    1. Hola Cristina!!! pues si mi memoria no me falla, creo que no!! pero qué guay!!! 🙂 me encanta que me leas y te guste y que seas amiga de mi hermanica!!!! Mucha gente me ha hablado de ese libro, quizás me lo pille para reforzar! estoy totalmente de acuerdo contigo, deshacerse de cosas que no valoras o no utilizas te da mucha paz y sensación de liberación :D!!! subiré un par de post más contando mi experiencia!!! espero que te gusten bonica!!! un abrazote y mil gracias por comentar!!!!!

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