Las pequeñas cosas

A veces la vida nos regala “cosas”, “cosas” por las que no pide nada a cambio. Y nosotros, estresados, ocupados, idiotizados con lo que creemos necesitar para ser felices, las pasamos por alto. A veces, frecuentemente, de hecho muy de vez en cuando, la vida nos regala estampas idílicas, melodías carísimas, olores de contrabando. Y nosotros, que nos creemos dioses del universo, dueños y señores de todo el legado, ni nos inmutamos. La vida nos regala ocasiones únicas, a las que estamos directamente destinados. Mirad hacia arriba, pero también hacia los lados. Observad el cielo, acariciar las flores, impregnaros del olor del suelo mojado. A veces, de hecho muy de vez en cuando, sólo esto nos devuelve a la tierra y nos permite volver a estar conectados.

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2 comments

  1. Hubo una época en la que estaba muy negativa y no apreciaba esas pequeñas cosas. Una mañana después de muchísimos meses sin desayunar en casa, encendí la cafetera y el olor a café hizo que se me saltaran las lágrimas.

    Para mí, una casa que huele a café me recuerda a HOGAR. Algo tan sencillo y que puede removerte entera.

    Cada día estoy más convencida que cuanto menos material tengamos en nuestra vida más fácil es apreciar los benditos milagros que tenemos a nuestro alrededor.

    Gracias por compartir tus reflexiones 🙂

    1. 😀 Todos hemos pasado alguna vez por esas épocas, y sin duda, nos dan toda la fuerza y motivación para resurgir con más ganas, y mucho más positivos. A mí también me encanta el olor a café, a tostadas recién hechas… el olor a hogar 🙂 ahora también valoro mucho MUCHO más que antes las pequeñas cosas, y todo se lo debo a una etapa muy mala de mi vida… así que te entiendo guapa!!! gracias a tí por comentarme y por leerme!!!!!

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