La historia de Iñigo

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Inauguro esta sección del blog con una persona especial para mí, Iñigo. Una persona que en la distancia y sin conocerme, se lanzó a escribirme en Instagram y me lleva apoyando desde hace más de un año con la ansiedad. Cuando me contó su historia yo no lo podía creer. Que una persona que ha pasado tanto sufrimiento y sentido tantas limitaciones, me apoyara  EL A MI. Que una persona con una historia así detrás tenga tantísimas ganas de vivir, explorar, crecer, aprender … es un EJEMPLO para otras muchas.

De Iñigo admiro precisamente eso, SU ACTITUD. Incluso veréis que se toma con humor algo tan chungo y difícil cómo una enfermedad crónica. Una enfermedad poco conocida, que desgasta, con la que tienes que cargar toda tu vida. Ha pasado etapas de su vida muy difíciles y aún así NO TIENE MIEDO a superarse, a buscar alternativas, a ser resolutivo, a lanzarse a la piscina.

A Iñigo le encanta la fotografía, viajar , el deporte, la vida sana, cuidarse … etc. Además es de la rama tecnológica cómo yo, pero también creativo. Cuando la primera vez que hablamos, le dije que a mí también me gustaba la fotografía, no dudó en contarme los PROS y CONTRAS de algunos objetivos que me interesaban y hacerme un tutorial super currado por mail.

IÑIGO es generoso, humilde, trabajador, LUCHADOR. Ojalá existieran muchas más personas cómo tú.

 


 

SU HISTORIA

Me llamo Iñigo y esta es mi pequeña historia, una más que se añade a esa gran biblioteca mundial llamada vida. A veces me pregunto, en que lugar del planeta se encuentra esa biblioteca, aunque me imagino que al final esa biblioteca,en donde se guardan muchísimos libros, se encuentra en cada uno de nosotros.

El comienzo de mi vida fue un 19 de Septiembre de 1981, nací como cualquier otro niño , salvo que yo tarde en venir al mundo 24 horas, vamos…¡que no quería salir a ver mundo exterior! Según me contaron empecé con tos a los pocos meses de nacer, hasta que el 31 de diciembre de ese mismo año empece a ponerme amoratado y casi me quedo sin respiración.

Aquel dia, con pocos meses de vida, me llevaron a todo correr a urgencias al hospital. Tras días de pruebas y más pruebas apareció un neumólogo pediatra contándole a mi madre que tenia una enfermedad llamada Fibrosis Quística, por aquel año, la FQ. En aquella época era una gran desconocida y la esperanza de vida no era de más de dos años.

Voy a explicar con mis palabras y fuera de jerga medica lo que es la Fibrosis Quística, para explicación mas científica y medica, el señor Google.

La FQ es una enfermedad genética, es decir, de nacimiento, no es contagiosa, y para que se produzca tanto el padre como la madre tienen que tener un gen defectuoso. Su incidencia es de 1 entre 2000 personas mas o menos, afecta a los pulmones y al páncreas principalmente  y el tratamiento consiste en unas 14 pastillas al día repartidas entre las comidas para aprovechar la comida, fisioterapia mañana y noche, antiobióticos de forma inhalada u oral, vitaminas , inhaladores, suero salino y batidos nutricionales ( salgo muy caro a la Seguridad Social jaja).

La esperanza de vida actualmente depende en que país vivas y según estadísticas en España es de unos 38 años. Yo actualmente tengo 34 años, pero tal como va avanzando la medicina para cuando llegue a los 38, la esperanza de vida habrá subido a los 50. Cada persona con FQ es un mundo y aunque las estadísticas dicen que se puede vivir hasta los 38 años o mas, muchos afectados no llegan a los 30 años.

La única “solución” a la FQ es el trasplante pulmonar cuando ya tienes tu capacidad pulmonar muy deteriorada, gracias a mi y a la suerte posiblemente a día de hoy el trasplante esta muy lejano.

Cuando me detectaron la enfermedad la esperanza de vida era muy poca, pero mi madre jamás tiro la toalla por mi y de manera inconsciente, yo tampoco.

Iban pasando los años, rodeado todo el día entre medicinas, fisioterapia, visitas medicas, pero empece a hacer una vida lo mas normal posible como cualquier otro niño, con la diferencia de

que yo me tenia que cuidar muchísimo mas que un niño “sano”.

Al pasar la barrera de los dos años, la medicina avanzaba y la esperanza de vida para una persona con FQ aumentó. A la edad de los 11 años me operaron de una invaginación intestinal y

de apendicitis (efecto colateral de la fibrosis quística) pero a partir de los 14 años llegó una etapa más complicada para una persona FQ, la adolescencia. La revolución hormonal hizo que mi capacidad pulmonar empeorara. EmpecÉ con un tratamiento de cortisona e ibuprofeno al mismo tiempo. por aquella época estaba estudiando EGB y empezaron un días fuertes y con recurrentes dolores de estomago.

Un día de verano volviendo de clase me maree de tal forma que perdí la vista, por lo que me llevaron rápidamente a urgencias. En la primera analítica que me hicieron apareció que tenia el hematocrito por los suelos. Me hicieron unas cuantas pruebas y resultó que tenia una ulcera sangrante en el estomago.

Estuve una semanita ingresado en el hospital, me quitaron gran parte de medicación y a partir de ese momento , con constancia diaria y los avances médicos en mi enfermedad, que venían principalmente desde el otro lado del charco y del Reino Unido, me mantuve estable durante mucho tiempo.

Seguí estudiando, mi sueño era ser maquinista de tren, pero por aquel entonces solo se podía acceder mediante carrera militar. Con 18 años todavía era

obligatorio el servicio militar pero me declararon nulo para ello. Entonces estudié un grado medio administrativo y más tarde un grado superior de informática.

He tenido la suerte de poder trabajar durante 3 años y medio seguidos, con mis consiguientes bajas laborales por recaídas en mi salud.

En el año 2009 me despidieron de la empresa debido a que estaba bajando la actividad industrial.

Gracias a ese despido y tras pasar una temporada bastante jodida anímicamente, empecé a dedicarme casi a tiempo completo a mi principal trabajo, “mi salud” . Un día navegando por la red encontré una Fundación en Baleares que se dedicaba exclusivamente a atender a gente con FQ. En esta Fundación ofrecían un servicio llamado vacaciones productivas, que consistía en aprender una nueva técnica de fisioterapia respiratoria que la había inventado un medico Belga .

En Mallorca conocí a dos fisioterapeutas geniales y con una de ellas a día de hoy mantengo una muy buena amistad. La primera vez que fui a estas “vacaciones” mi capacidad estaba en un 55% y mejoró muchísimo, por lo que siempre que tengo oportunidad, suelo ir una semana al año.

Los años pasaban y yo seguí estudiando y trabajando en alguna cosa suelta como autónomo (como mola ser autónomo en este país, todo ventajas, nótese la ironia).

Seguí intentando buscar trabajo, me plantee marcharme fuera a trabajar, pero teniendo esta enfermedad, no veas lo caro que iba a salir para el país al que fuese a trabajar…jejeje. A final borre la idea de mi cabeza. Pasaron mas años y mi salud se mantenía gracias al deporte, a la constancia en los tratamientos y a la suerte.

A día de hoy he recuperado capacidad pulmonar, y después de 6 añitos regulares de trabajo, en Enero me salió un trabajo en una empresa informática como Tester de aplicaciones web y programas informáticos para la UE.

Esta es mi historia, una más de todas las que existen en el mundo.

Nadie dijo que la vida fuese fácil, pero si que merece la pena vivirla.

Quiero agradecer a Sofia por darme la oportunidad de poder escribir unas palabras en su blog.

 

 


Gracias a ti, Iñigo, por toda tu fuerza, motivación e inspiración. Podéis seguirle o contactarle en Instagram.

 

¡Gracias por leer!

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2 comments

  1. bueno, me he quedado impresionado con la historia de iñigo, gracias sofia por mostrarnosla y gracias iñigo por compartirla,eres un ejemplo para mucha gente

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