Cómo respetar tu ritmo

¿Y tú? ¿Respetas tu ritmo?.

Desde que empecé a tener ansiedad, esta es una de las frases que más veces suena en mi cabeza. Una pregunta muy fácil de formular pero muy difícil de entender e interiorizar, al menos para mí.

¿En qué consiste el ritmo de una persona?

Yo antes asociaba el ritmo con hacer cosas, por lo que bajar el ritmo era hacer menos y subirlo era hacer más.

Este concepto tan aparentemente sencillo tiene infinidad de matices que, con el proceso de evolución interior que estoy atravesando últimamente, cada vez entiendo mejor.

A día de hoy entiendo mi ritmo cómo ese estilo de vida que me permite asimilar las cosas que me ocurren, hacerlas mías y no creer disfrutarlas pero en realidad dejarlas pasar y no retenerlas, cómo me pasaba antes.

También entiendo mi ritmo cómo aquel que debe producirme una mayor proporción de bienestar que de estrés y sobre todo aquel que me permite ser flexible para conseguir este hito.

Me explico: Yo hace un año tenía un calendario muy marcado, y aunque a veces no fuera ni escrito, mentalmente me exigía y presionaba constantemente con el “tengo que, tengo que, tengo que, tengo que”. Ser consciente de esta exigencia interior, de que tienes un juez interno más o menos duro, es algo que he comprendido y trabajado con mi psicóloga, y a día de hoy aún sigo trabajando porque me queda muuuuucho por mejorar.

Las exigencias suelen provenir de personas muy ambiciosas, con capacidad de superación y mucha ilusión por las cosas, pero cruzar la fina línea entre lo que supone cumplir tus expectativas y no estar nunca conforme con los resultados, es muy MUY fácil.

En mi caso soy experta en exigirme en lo que me cuesta y no ser NADA compasiva o benevolente con mis dificultades.

Constantemente desde mi mente me digo: “Tienes que ser así, tienes que conseguir esto, no tienes que ser de esta forma, venga, vamos, lo tienes que hacer. Hazlo YA”.

No tengo toda la compasión y paciencia conmigo que quizás sí tenga para los demás.

En la última terapia con mi psicóloga de la semana pasada hicimos un ejercicio en el que yo debía pasar de un asiento a otro, ambos uno en frente del otro, y adoptar una postura exigente en un lado y benevolente y compasiva en el otro.

Mi actitud predominante sin duda era la exigente, pero cuál fue mi sorpresa cuando al escuchar a la parte benevolente y compasiva desde esta parte, me conmoví. Sin embargo, no sentí que fuera yo la que hablaba, sino que lo hacía otra persona. Aquí fue cuando me dí cuenta de lo que os decía, que soy compasiva con los demás pero no conmigo.

Fue un ejercicio difícil para mí, doloroso, pero cuya digestión aún sigo haciendo y reflexionando hasta hoy, donde he necesitado expresar todo esto.

No sé si muchas personas entenderéis lo que escribo, mi intención es explicarlo de la forma más clara para que cualquier persona pueda empatizar con esta situación y así ser benevolentes y compasivos con todas aquellas personas con dificultades iguales o parecidas.

 

¡Gracias por leer!❤️

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Os dejo dos post de profesionales que me han ayudado mucho también:

Blog de Mónica Cubero – Maquilladora, Esteticista, Linfoterapeuta, Reflexóloga, Quiromasajista deportivo, Terapeuta Reiki, Coach Estructural, Facilitadora de Psych-K, consultora y formadora de Estética, Terapias y Poder Personal.

Blog del Dr. Nougués – Medico. Master en Medicina Naturista. Diplomado en Homeopatía. Master en Sofrología. Master en Psicología Transpersonal. Experto en Nutrición y Alimentos funcionales. Experto en Medicina Antiaging. Diplomado en Medicina Ortomolecular.

¡Gracias por leer!

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2 comments

  1. Hola Sofia,
    Acabo de descubrir tu blog, por casualidad. Te he visto en las fotos de Eli en Instagram y a ella la sigo desde hace mucho tiempo. He entrado en tu blog por curiosidad y me he sentido tan identificada con tu experiencia con la ansiedad, que casi da miedo.
    Seguiré leyéndote e intentando exigirme un poco menos. Gracias por compartir.
    Un abrazo!

    1. Hola Carmen!!! muchas gracias por tu comentario!! Jolines, no me alegro porque estés pasando por esto pero sí por poder ayudarte. A mí me ayudó mucho contarlo hace un año y muchas personas me escribieron contándome su historia, lo que me permitió no sentirme un bicho raro 🙂 por supuesto puedes contar conmigo para lo que necesites! tengo de momento tres post referentes a mi historia en el apartado de Slow life – Mi lucha contra la ansiedad. Sino siempre me puedes escribir al mail nictecilla@gmail.com 🙂 un besote gordo !!!

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