Bilbao: Tour “gastro-activo” de 3 días

Bilbao me cautivó desde el minuto uno. No sé deciros si fue su ambiente y su gente, tan cotidiana y cercana, o que la ciudad esté rodeada por montañas completamente verdes, que parecen sacadas directamente de Hobbiton, o esa preciosa ría que atraviesa la ciudad, con edificios de colores a ambos lados, con arquitectura imponente y de contrastes. Quizás un gran punto a favor también fue el tiempazo que nos hizo casi toda la estancia. Si es que ya lo decía yo, que los Murcianicos llevamos el sol allá donde vamos :).

Fueron muchas cosas las que hicieron que Bilbao me sorprendiera y emocionara a partes iguales. Tanto fue así que me encantaría volver y descubrirla mucho mejor.

Sin haber hecho un planning específico, teníamos 3 días para visitarla y GRACIAS a vosotros, a personitas detrás de esta pantalla pero que yo siento tan cerca, pude realizar un tour que se adaptaba totalmente “a mi rollo”.

GRACIAS una vez más por compartir conmigo tantas recomendaciones bonitas.

Por cierto, ese concepto generalizado de que los vascos tienen un carácter cerrado, yo no lo vi por ningún sitio, ¿eh? :).

 

El tour que os traigo es la ruta que nosotros seguimos. Para poneros en contexto, es un tour para personas a las que les guste patear las ciudades, comer rico y casero o viajen con perretes y necesiten conocer sitios donde alojarse/comer/ir.

Día 1

Nos alojamos en el Hotel Ercilla, muy bien calidad/precio, céntrico y en el cual aceptan mascotas con un suplemento de 15€/día.

El primer día nos levantamos a las 8 y salimos a correr por la ría. Hicimos unos 7km en los que vimos por primera vez el Guggenheim, y nos pareció alucinante. El resto del día nos dedicamos a visitar la zona del Casco Antiguo de Bilbao por la mañana, comimos en la Plaza Nueva de Pintxos y por la tarde fuimos al Funicular del Mirador de Artxanda. En total ese día corrimos-andamos 21,7 km.

Bajando por la misma calle Ercilla del hotel hasta la ría,  cruzamos uno de sus maravillosos puentes con unas vistas increíbles a ambos lados. Estuvimos haciendo fotos, paseando por el siguiente puente también y llegamos a la Catedral de Bilbao.

Desde allí fuimos a la Plaza de Miguel de Unamuno y subimos las escaleras hasta arriba, donde hay un parque precioso, El Parque Extebarría, con unas vistas increíbles de todo Bilbao. Es un parque ideal para llevar a vuestros perretes.

Al bajar del parque Etxebarría, ya teníamos bastante hambrecilla, por lo que fuimos a la Plaza Nueva a tomar unos pintxos. Los tomamos en el bar Zuga, donde su especialidad son el pintxo de Foie y el taco de atún. No les quedaba taco de atún, pero el foie si pudimos probarlo y estaba SUPER RICO. Los tomamos en la terraza por lo que Simba, nuestro perrete, podía estar perfectamente.

 

Después tomamos otro par de pintxos en otro sitio, pero no recuerdo el nombre ni en qué calle estaba. Normalmente si tienes un perrete pequeño, te dejan estar en las barras. En este sitio nos dejaron entrar con Simba y los pintxos también estaban súper ricos.

Para terminar de reponer energías, tomamos el postre en Charamel Gozotegia, una pastelería/cafetería en la C/Jardines Kalea, a 1 minuto de Plaza Nueva. El sitio fue un auténtico descubrimiento. Al entrar olía que te mueres, todo casero, se podía estar con perretes y con unos cafés, chocolates y tés buenísimos. Las tartas de queso y el cinnamon roll, mis favoritisimos.

Después de descansar un rato, pusimos rumbo a la estación del funicular que subía al Mirador de Artxanda. En este funicular también se pueden subir perretes, siempre y cuando subas en el último vagón. El precio es de 0,95€ por viaje. Las vistas desde este mirador eran ALUCINANTES. Justo subimos para el atardecer, a eso de las 17:30, e hicimos unas fotos preciosas (para mi gusto). De camino pasamos por el Ayuntamiento, vimos uno de los árboles de Navidad de la ciudad e hicimos muchas fotos con el sol cayendo, mis favoritas.

Como veis el paseo hasta el Funicular dio para mucho jejeje, y sólo es una muestra de las fotos. Ahora sí, las fotos desde el Mirador.

Una vez bajamos del mirador, nos fuimos al hotel a descansar y esa noche fuimos a cenar a Sua San, un lugar que me recomendasteis mucho y no nos defraudó.

Comida sana pero original, con toques fusión y un ambiente y lugar tranquilo. De precio, ESTUPENDO. Justo enfrente del Guggenheim.

Día 2

El día 2 nos despertamos un poquito más tarde, a las 9:30, y mi chico fue a correr de nuevo a la ría con su hermano y Simba, y yo me bajé al Gym. El Gym del hotel está genial para hacer algo de cardio y funcional, de los que a mí me gustan, con Kettle Bells y TRX, Fitballs, Bosus y esterillas.

Ese día teníamos programado un Brunch navideño en una cafetería llamada Brass, a un minuto del hotel. El resto del año también hacen Brunch los Domingos, pero ese día era especial por ser el 31 de Diciembre, Nochevieja. Después iríamos a visitar el Guggenheim y a las 19:00 teníamos la cena de Nochevieja, horario guiri jejeje.

Brass también me lo recomendasteis mucho y no dudamos un minuto en ir, con lo que nos gustan los Brunch. Nos encantó el sitio, la atención, y acabamos casi rodando jajaja.

Después del brunch, al que también llevamos a Simba porque este lugar también acepta mascotas, le dejamos en la habitación y pusimos rumbo al Guggenheim, ya que allí si que no podía pasar. Por el camino echamos algunas fotillos en un parque muy mono que nos encontramos caminando desde el Hotel hacia la ría. Estuvimos un par de horillas en el museo, hasta las 16:30 de la tarde, que nos fuimos a prepararnos para la cena al hotel. La arquitectura del Guggenheim es impresionante pero íbamos algo cansadillos del día anterior y la verdad que vimos las exposiciones muy de pasada. Es curioso como el arquitecto se inspiró en los peces para crearlo, tanto el exterior como el interior. Las curvaturas y las superposiciones predominan en toda la arquitectura, como simulando el mar y las escamas de estos animales.

Por la tarde se puso a llover y se torció algo el tiempo, pero hasta este momento, hizo solazo. En Nochevieja cenamos en Premierk, un restaurante que nos encantó por un precio muy asequible con menús más elaborados de lo normal. De 30 a 40€ los menús con aperitivos, segundos, postre y bebida incluidos. Para una ocasión especial, lo recomiendo mucho.

Día 3

El último día, de año nuevo, cogimos el coche y la ropa de senderismo, y nos fuimos a conocer San Juan de Gaztelugatxe y Bermeo, a 45 minutos de Bilbao. En San Juan de Gaztelugatxe hay una rutilla corta hasta la Ermita, en lo alto de la montaña que da al acantilado y que los seguidores de Juego de Tronos reconocerán como “Roca Dragón”.

Las vistas eran impresionantes, las olas rompían súper fuerte y yo no dejaba de flipar con todo. ME ALUCINÓ.

Bajando de la Ermita el tiempo se empezó a torcer de nuevo, con rachas de viento muy fuertes. Pusimos rumbo a Bermeo, a unos 15 minutos de allí, para picar algo. Bermeo nos recibió soleado y con un bonito arcoiris, pero no tardó en volver a llover. Estuvimos paseando por allí y tomamos unos pintxos de tortilla de una de los bares del puerto, donde encontraréis un aparcamiento muy grande si llegáis en coche y donde lo dejamos nosotros. Después pusimos de nuevo rumbo a Bilbao para descansar y hacer maletas, que nos marchábamos el día siguiente a las 5 de la mañana.

¡Espero que os guste tanto como a mí ♥!

Agur, Bilbao. Nos vemos pronto :).

¡Gracias por leer!

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